El cuento narra la vida gris de un hombre gris al que se llama por un nombre falso, no tanto para preservar su identidad sino más bien porque pareciera no tenerla, que al ser privado de su “adicción” es a la vez “liberado” del yugo de lo masivo pero quedando por ello incomunicado, ya que no solo retorna a un viejo escondite de montaña al que solía ir de soltero como habiendo retrocedido a un estadio previo a su vida mundana sino que también pierde literalmente la capacidad de expresarse y de comprender, desterrado al vacío balbuceante de lo pre-discursivo. Con esta aparente caricatura de la alienación moderna Sturgeon aprovecha para perfilar los rasgos y temas típicos de la corriente new wave dando muestra a su vez de lo que sería su propio estilo y de las imágenes e ideas que pueblan su propuesta dentro del género: la naturaleza polémica de la realidad, la exploración de lo subjetivo, la colonización del inconsciente…, y de manera particular la “ficción” de la ciencia y lo marginal como “centro” de creación, en tanto que obsesiones que atraviesan la obra del autor desde “Etéreo”, su primer cuento de ciencia ficción, hasta “Más que Humano”, su novela más famosa. La omnipresencia de los media y la intervención rectora de la psiquiatría como fuerza centrípeta del mundo moderno son de ese modo una constante que preanuncia aquí la consideración sturgeana acerca de un nuevo sujeto de raigambre gestáltica emergiendo al borde de lo comprensible como accidente de la sociedad posindustrial.
“Y ahora las noticias…” brinda una mirada crítica acerca del instrumento del saber, pero invita principalmente a reflexionar sobre los temas e ideas en torno de los cuales se organiza la nueva ciencia ficción. Bocanada de aire fresco, pasaje vibrante y expediente novedoso esperado con ansias por quienes más que conquistar el espacio exterior, deseamos sumergirnos en la exploración fantástica de lo cotidiano.
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