jueves, 10 de agosto de 2023

Pieles

 

En antaño los finqueros les contaban a sus paisanos muchas anécdotas fantásticas durante las reuniones nocturnas, ya sea a la luz de una fogata, con luz de luna o un candil; muchas de esas historias eran comentadas con incredulidad, otras tantas recibían confirmaciones de sus oyentes que procedían a comentar situaciones similares de las cuales habían sido testigos directos u oído el testimonio de un conocido. Entre esas historias se hallan los encuentros con seres descomunales que se arrastran por la selva, aplastando arbustos y hierbas, misteriosas marcas de criaturas reptantes del ancho de un buey. Hasta hoy se suele escuchar un relato de este tipo con sus variaciones locales o como reminiscencias de un pasado no muy lejano, entre las primeras veces que esta historia se contó fue de la boca Don Polibio en su casa, con la luz de una lámpara de kerex tras un largo día de faena en el que habían limpiado la chacra.