jueves, 23 de abril de 2026
Volver a Volar
Lejos de la city, al borde
del mar, se alzaba sobre el mismo peñasco del que pendía, un añejo castillo
escocés, construido alguna vez por un arquitecto que podía haber sido un poeta
soñando con leviatanes de imposible geometría. En una de sus alas convertida en
despacho, había un hombrecito en traje de negocios de aspecto deslucido,
encogido como un duende, que pasaba sus ratoniles dedos sobre unos informes
contables, recitando cifras en tono neutro, mientras unos macarrónicos anteojos
sin armazón se le deslizaban continuamente hasta la punta de su
desproporcionada nariz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)