Camilo el camaleón un día cruzó de una rama a otra, y se encontró en otro árbol; anduvo con sus patas prensiles por las ramas, se encontró con otros camaleones, todos moteados de amarillo sobre verde. Se rieron de él por su camuflaje que desentonaba tanto con los colores del árbol.
― ¡Mírenlo a ese! ¡Es un blanco perfecto para el gavilán! ― dijo
uno de los camaleones.
― ¡Cámbiate de color! No seas gil― expresó otro mientras se
balanceaba sobre una rama como su fuese una hoja sacudida por el viento.