“Pasará,
no se sabe cuándo ni cómo, pero pasará” Eso es lo que siempre han dicho desde
que se tiene registro de la historia humana y todos lo hemos escuchado al menos
una vez, sin importar si haya sido hoy o hace 500 años, pasará.
Se
ha construido de todo con eso: innumerables
libros en todos los idiomas, actuaciones para todas las edades, sin fin de transmisión
es radiales y televisivas a la vez que enormes espectáculos cinematográficos con
el culposo gusto de imaginar cómo sería.
Inclusive
su impacto fue tan grande que se erigieron instituciones y grandes
organizaciones que no solo se integraron a los pueblos, sus innumerables
miembros llegaron a ocupar grandes puestos en los gobiernos y moldearon la
existencia en tantos aspectos que existían celebraciones todos los años.
Pero
conforme la vida seguía, poco a poco fue quedando en un segundo plano, pues las
vivencias del día a día fueron tomando su lugar al punto que aun estando ahí,
ya no era tan relevante como antes, aun con los más agraviantes acontecimientos
y los eventos conmemorativos
Los
jóvenes actuales ni siquiera saben qué es y los adultos del ahora ya no lo
repiten como hicieron los de ayer a pesar del ir y venir de las fechas. Más aun,
las nuevas eras fueron reemplazando los cimientos del viejo mundo por uno donde
ya esas cosas no eran importantes; por un mundo donde al parecer jamás ocurrirá.
Súbitamente
un estruendo sacudió al mundo y sin saber qué produjo ese sonido, todo nuestro
alrededor y nuestro ser sabía que era. Todos los animales murieron y las aves
cayeron. Las señales se perdieron y tanto el sol como la luna desaparecieron
para ser ocupados por un cielo destellando una furia antinatural jamás antes
vista.
Los
vientos devastaban todo edificio al punto que eran insignificantes hojas ante
un océano que se elevaba por los aires para caer sobre la masa restante sumida
en total desesperación. Pero nada podía compararse al brillo que abrió los
cielos.
Los
colores desaparecieron con su descenso. Todos estábamos de rodillas bajo completo
terror sin poder decir nada ni siquiera al ver la tierra arder bajo sus pies o cuando
extendió sus alas. Todo fue verdad, tal y como siempre nos han dicho que seria,
el juicio finalmente ha llegado, blandiendo la manifestación absoluta de la
justicia y el poder.
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