Y con este informe van tres años desde que he empezado a trabajar en este diario. Tres años recorriendo las calles, entrevistando a las fuentes y articulando las informaciones para servirla a los pueblos; sea bajo la lluvia, el conflicto o alejado de la familia durante los fines de semana o en esos bellos inviernos por un poco más de sueldo.
Tres años analizando, escuchando, viendo y viviendo de todo. Madres gritando, padres vociferando, funcionarios proclamando, las calles ardiendo y los muertos descendiendo a su descanso eterno. Cada edición entregada marca nuevo espiral de emociones, no solo para los lectores en donde quiera que estén, sino también para mi.
Este oficio supone endurecer a cada redactor hasta dejarlo tan seco como este viejo escritorio; tan indiferente como el director, quien fue capaz de presentarse en el infame juicio por la muerte de los 5 infantes y grabar a las familias llorando al escuchar el veredicto, algo que hasta el agente de seguridad se negó a hacer por más que nuestro jefe ofreciera aumentos.
Es algo increíble de pensar, el ser más evolucionado entre todas las especies, que ha dominado todo el planeta actuando con una crueldad que supera al mas terrible de los animales, llevando horrores hasta a sus congéneres para bañar las tierras con su sangre y lo peor, con todo entendimiento, todo conocimiento y sobre todo, con maldad.
Maldad, un aspecto tan característico de la humanidad, cuyo inicio como final nunca se sabrá. ¿Qué es? ¿Algo innato o enseñado? ¿Instintivo o premeditado? ¿la única opción cuando no queda nada más?. La maldad es muchas cosas, tiene tantas formas, tanta controversia y sin embargo con los años sigue dando mucha impresión.
Es una línea, un límite, esa puerta que siempre está ahí por más que se ignore, tentando a cualquiera para que sea abierta, para ver que detrás de esta hay más puertas, más rayas, más limites a cruzar y mientras más se cruzan llegan tantas preguntas y tantas dudas ¿Por qué me llama a hacerlo? ¿por qué voy a cruzar esos límites? ¿Por qué cometer maldad?
Porque hay una ganancia, por más minúscula que sea, por eso se comete; eso se ha visto tantas veces que el hecho en si mismo lo es. Muchos creen saber lo que es, sin embargo no saben ni lo han visto de verdad como yo y otros. Maldad es ver cómo los poderosos deciden el destino de otros y que su pueblo lo aplauda. Maldad es ver como son reelegidos por estos para seguir haciéndolo.
Maldad es ver cómo se otorgan medallas por haber ejecutado a inocentes y que estos puedan llegar a ser viejos y conocer a sus nietos. Es ver cómo se sabe de corrupción en todos los niveles, que se conozcan los nombres y aun así nadie haga nada. Es pensar en la conveniencia ante las tragedias, llegando incluso a despojar a los heridos en plena carretera, dejándolos solo la intemperie y la muerte.
Es la complicidad de los jueces, mutilando la justicia como en ese juicio donde ese cruel asesino básicamente salió libre. Es la hipocresía a la hora de impartir consecuencias; es la mentira publicitada y repetida miles de veces como la verdad, incluso en las hojas de este diario que tanto se ha jactado de justo y veraz.
Inclusive, el hecho de que he estado trabajando acá por tres largos años, siguiendo todas sus directrices, es maldad.
Muy buena reflexión, el periodismo convertido en amarillismo, que en lugar de buscar la verdad se regocija en el espectáculo para atraer consumidores. Ya en cuanto a la maldad del ser humano y hablar de el ser más evolucionado, yo discrepo, más no me extenderé. La crítica principal a la injusticia y la ley y los medios cubriendo los desmanes de quienes ostentan el poder, la comparto completamente.
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