jueves, 9 de marzo de 2023

Peina ese rulo, Superman


Si se observa la fauna superheróica con detenimiento, se puede ver un detalle que quizás para muchos no habrá tenido hasta ahora mayor importancia, y es que la mayoría de los superhéroes, o por lo menos los más poderosos, lucen un cabello cuya apariencia podría resultar tan sospechosa y fantasiosa como la misma existencia de esos modernos semidioses enmascarados: nunca muy lacio, nunca muy rizado. ¿Y esto por qué?

Sabemos que a lo largo de la historia, el hombre convirtió algo tan básico y aparentemente insignificante como el cabello, en todo un signo de diferenciación, así como en el reino animal lo son por ejemplo las crestas, las plumas y los cuernos. Pero para nuestros coquetos congéneres el cuidado del pelo se volvió algo tan crucial que al día de hoy se ha convertido en una de las industrias más rentables del planeta… y otros mundos. Por lo que en principio en el universo de las capas y los antifaces es de notarse la falta proverbial de superhéroes calvos; aunque no así de villanos. Pero además, puede verse que el pelo de estos superhombres nunca es del todo lacio o del todo crespo, lo cual no solo les permite lucir siempre un corte o peinado susceptible de ser modelado según el carácter del personaje: rebelde, recio, pulcro, desapegado, etc.; que es en lo que consiste básicamente el hecho de pasar por la peluquería; sino que ello le permite establecer también un claro mensaje: para ser un superhéroe hay que tener ese tipo de cabello, y para tener ese tipo de cabello pues no se puede ser latino, asiático, ni africano. Lo gracioso es que en rigor de verdad, el anglosajón promedio (por no decir el norteamericano) tampoco tiene la cabellera con la que se dibuja a personajes como Batman o Superman, ambos morochos además, sino que más bien presenta una especie de pelopincho tirando a lacio quizás como el del estereotipo del "red neck" con el que tendemos a asociar a los descendientes del May Flower, es decir que en ningún caso ostentan cabellos negros y rulos en la frente como ocurre con el hijo pródigo de Kryton, una apariencia no de casualidad más propia de un latin lover de los años 30 al estilo Rodolfo Valentino, que del hijo pecoso de un granjero de Winsconsin, por mas extraterrestre que este fuera.

 

Enviado al fanzine "Grano" (revista Estrepito - México)

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