Un hombre empieza a pensar que su propio esqueleto quiere apoderarse de su vida. Esta casado y es dependiente de una firma pero quiere abrir su propio negocio de cerámica en el oeste estadounidense. Aparentemente la historia transcurre luego de la segunda guerra, su mujer colabora con la Cruz Roja y su doctor piensa que está loco.
EL RELATO
ANÁLISIS
Ante unos extraños dolores de hueso, el Sr. Harris de pronto toma conciencia de su propio esqueleto como un "otro" al que desconoce y teme. El esqueleto pasa de ser un silencioso sostén a una amenaza de boicot, y se presenta como algo que quiere salir aunque eso le represente la muerte al "verdadero" Sr. Harris. Esto ocurre en un momento de cambio tanto social (los años posteriores a la guerra) como personal (el tránsito por la mediana edad). La desconocida actividad laboral del protagonista sugiere que la misma es o se siente como algo insignificante, mientras que el proyecto del negocio de cerámica es visto como una gran aspiración, significando el escape del mundo de la oficina al de la libertad y la creación, además del traslado a una región aislada como el desierto de Phoenix en donde así como la arena puede "renacer" en arte, la independencia y potestad sobre el propio tiempo pueden dar lugar a una nueva vida. El extrañamiento que a Harris le produce esa parte de sí mismo que sin embargo no llega a vislumbrar y el temor que le despierta ser dominado y quizás suplantado por ello, recuerda mucho al cuento "Casa Tomada" de Julio Cortazar. El descubrimiento casi infantil de la osamenta da cuenta también de un momento de desilusión y por tanto de crecimiento y de soledad: uno no era quien pensaba y la puesta en superficie de lo profundo hace que la realidad tambalee. La revelación además viene dada y al mismo tiempo velada, por los doctores, que representan la ciencia, aunque uno la vea como un padecimiento psicológico y el otro como una transformación monstruosa. Bradbury construye así un relato acerca de lo transicional en donde el pasado y lo establecido, aún si se los desconoce, emerge y recrudece ante momentos de cambio en el mundo y en lo personal, pudiendo aquel individuo que se resista desaparecer como tal.
COMENTARIOS
Es la primera vez que vuelvo a leer a Bradbury desde que era adolescente hace muchos años ya. No recordaba bien este cuento, ni tampoco las características estilísticas del autor más allá de lo sobresaliente y más conocido que es su "manera poética" como sello distintivo. Me reencontré con la estructura narrativa habitual y los clásicos primeros párrafos a modo de “pinceladas” con las que elabora todo un fresco de la historia estableciendo de entrada la situación, el lugar, las personalidades… todo. Los detalles que en un principio parecerían “relleno” luego encuentran su lugar exacto haciendo que al cuento no le falte ni le sobre ni una coma, no como ocurre con la inmensa mayoría de otros escritores que uno acostumbra leer actualmente. Es decir, es otra manera de escribir también que se echa mucho de menos. Esta edición vieja de Minotauro tiene espacios dobles entre los distintos pasajes del cuento como señalando “pausas” que se corresponden con los momentos narrativos. Me pregunto si en las ediciones estadounidenses eso también es así y si esto ocurre a su vez con las versiones digitales del cuento que se pueden encontrar en internet. La propuesta de lectura mediante esas “señales” es también algo que se extraña bastante sobre todo hoy que la figura del editor parece haber desaparecido del mundo literario. Me reí mucho con las ocurrencias y berrinches del Sr. Harris, me enamoré un poco de Clarisse aunque casi no aparece en la historia, y me cayeron muy bien y muy mal los doctores Burleigh y Munigant (que por errores de impresión asumo figura por momentos como “Minigant”). El País de Octubre es además uno de mis tres libros preferidos de Bradbury.
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