AUTOMATIZACIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y AUTO EXTINCIÓN DEL CAPITALISMO
En esta época contemporánea los avances técnicos y tecnológicos avanzan raudamente, superando a veces la capacidad humana para comprenderlos o procurar un uso práctico. Durante su desarrollo se ha visto una tendencia, la reducción de la mano de obra; y se ha hecho evidente principalmente en las industrias tecnológicas donde estar a la vanguardia del desarrollo y perfeccionamiento de los medios de producción es trascendental. El problema ya había suscitado en antaño declaraciones de parte de diferentes especialistas, científicos, teóricos, literatos y filósofos; aunque nunca se había sentido como un futuro tan inmediato como lo es ahora. Advertiré que no soy ningún experto en la cuestión, solamente procederé a un pequeño ensayo especulativo sobre el desarrollo de la sociedad en base a acontecimientos actuales, predisposiciones de índole económica y una visión crítica, totalmente desapasionada.Al leer el título el lector se habrá preguntado si esto es será un ejercicio de adoctrinamiento anticapitalista, puedo adelantar que no, será una visión postcapitalista, independiente de mis simpatías políticas. Hay una cita atribuida a Frederic Jameson, que procederé a parafrasear: “Es más fácil pensar en el fin del mundo que en el fin del capitalismo.” Por mi parte estaría de acuerdo con esta afirmación, pues sin lugar a duda es el pensamiento general de la población mundial (teniendo en cuenta de que habrá individuos que ni siquiera se hayan planteado otra forma de organización social en un principio); no obstante, que no se planteé su fin no significa que el propio capitalismo no este cavando su tumba. Para comprender esto hay que entender que es el capitalismo y cuál está siendo su desarrollo. Dejando tendencias morales, subjetivas e idealistas tomaré un concepto materialista sobre el Capitalismo y lo definiré de forma simple como: “El orden social en el que interactúan dos tipos de individuos, los capitalistas, dueños de los medios de producción y el capital; y los proletarios, dueños de nada más que su tiempo y su fuerza de trabajo.” Siendo los capitalistas los claramente dominantes en esta relación, bien, una vez entendido este punto procederé a explicar como el capitalismo podría destruirse a sí mismo.
La tendencia hacia la automatización es indudable, así como son innegables sus incipientes problemas, aquí haré un salto temporal a un posible futuro donde estos fenómenos se han desarrollado por completo y sin ningún tipo de acontecimiento externo que cambie las directrices ya establecidas. En este futuro la clase proletaria ha desaparecido, ya no hay humanos ni en fábricas, ni en la administración, ni en el sector servicios, ni siquiera en los trabajos manuales más extenuantes o delicados. Siendo las máquinas mucho más eficaces y productivas que el humano, el proletario ya no es necesario, no puede competir por un puesto de trabajo y estaría relegado a trabajos intelectuales o artísticos (si es que no han sido también tomados por inteligencias artificiales); obviamente estos labores no podrían abarcar a toda la extensión de la raza humana, y la inmensa mayoría tendría que hallar otras formas de mantenerse y acceder a los productos y servicios que requiere para su subsistencia, aquí es donde entra un concepto económico en auge, la dichosa Renta Básica Universal (RBU). Así se mantendrían las dinámicas de mercado, comercio y consumo.
No obstante, si ha prestado atención a la definición postulada aquí de capitalismo, notará que no he señalado estos fenómeno. Para que exista el “Capitalismo” se
necesitan “Capitalistas”, y para que estos existan se necesitan “Proletarios”
que les venda su fuerza de trabajo, para así obtener una remuneración que le
permita mantenerse así mismo. En este futuro la máquina trabajaría para el
“Capitalista”, pero, la máquina no recibe una remuneración por su trabajo, a la
máquina como corresponde a su naturaleza se le asigna un presupuesto de
mantenimiento, entrando en los gastos de producción, no necesita mantenerse así
misma pues su funcionamiento depende de su propietario, las reparaciones, la elaboración de sus partes y la extracción de los compuestos con los que se fabrica estarían también automatizados; por lo que, aunque
tuviera consciencia no puede ser considerado un proletario, estaría más cerca
de la definición de un esclavo. En cuanto a las relaciones humanas, ya no
existiendo esta relación entre el capitalista y el proletario, dejarían de
existir tales conceptos, por lo tanto, el Capitalismo se habría extinguido así
mismo, víctima de su propio éxito. Y hablo de éxito como su capacidad de
imponerse sobre otras formas de producción, sin tomar en cuenta sus defectos y
contradicciones.
Ahora, si en esta estancia futura del desarrollo social y económico ya no se puede hablar de capitalismo, ¿qué ha tomado su lugar? Esto es más complicado de desarrollar, para empezar, obviaré todas las consecuencias sociales y económicas que podrían provocar las diferentes hipótesis que presentaré y me centraré simplemente en la relación entre unos individuos y otros, en las nuevas clases de esta nueva organización social. Todo dependería de las instituciones que rijan el orden social, si los estados nación han colapsado y la RBU depende del propietario de los medios de producción, podría hablarse de “Feudos comerciales” o “Corporaciones feudales”, teniendo que encargarse de la protección de quienes habiten en su zona geográfica, sus vasallos o protegidos, para que continúen consumiendo y agrandando las arcas; parecerá un absoluto sin sentido, las mismas corporaciones dando dinero a la población para que acceda a lo que ellos mismos comercian en el mercado. No mencionaría esta posibilidad si no fuese porque es lo que se propone en la actualidad. Si todavía existiesen estados que regulen la interacción entre unos y otros, con o sin fronteras, con o sin fiscalización, con o sin carga impositiva sobre sus ciudadanos, me aventuraría a bautizar este sistema como “Estatismo”, pues el estado sería el principal sostén de las interacciones, sería el que deba “imprimir moneda” para repartir a la población o bien distribuir las ganancias de las corporaciones, las cuales se verán en la necesidad de hacerlo, pues caso contrario carecerían de consumidores e indudablemente quebrarían. Este escenario muy bien podría ser un escalón intermedio para llegar al primer caso. Podría hablar de un desarrollo que llevase al socialismo, al comunismo, anarquismo, anarcocapitalismo, etc., sin embargo, divagar sobre posibles órdenes sociales futuros nunca fue la intención del ensayo, simplemente dar pautas de como el desarrollo de la tecnología y las dinámicas sociales que se dan en el propio capitalismo podría llevarlo a su auto extinción.

veo muy seguido (en internet) planteos que parten de la premisa de "la tendencia", pero esa tendencia a la que refieren (de suplantación de mano de obra humana por maquinaria y tecnología) es algo que sucede desde la misma revolución industrial. A riesgo de sonar malvado, da la impresión de que es algo que la gente "descubre" cada 10 o 15 años (hace ya dos o tres siglos). Obviamente se trata del curso "natural" del capitalismo. En el cine sobre todo se suele "denunciar" este proceso, desde Tiempos Modernos, de Chaplin, a advertencias más risueñas como Fulll Monty (también británica) o reflexiones más serias como en Recursos Humanos, de Laurent Cantet, y tantísimas otras.
ResponderEliminarSi, es justamente por eso que me aventuro a este ensayo de aficionado, simplificando todos los aspectos sociales, porque como la historia demuestra estos cambios no suceden sin conflictos, y no ocurren en todas partes al mismo tiempo, si no de forma gradual, que existen avances y retrocesos. Tomar en cuenta todas estas variables llevarían a divagaciones extensas y desenfocadas de la intención del ensayo.
Eliminar